Al cuerpo lo protegemos del frío con la ropa, pero, ¿qué pasa con el cuidado de uñas y manos en invierno? No es difícil, ni lleva mucho tiempo, solo que aún existe cierto desconocimiento sobre cómo hacerlo bien.
Por eso, preparamos este artículo con una lista de acciones diarias que pueden ayudar a prevenir y contrarrestar los efectos adversos de las bajas temperaturas en zonas a las que, a veces, dejamos a la deriva.
¿Por qué se debilitan las uñas y manos en invierno?
El aire seco del exterior, sumado al calor artificial de interiores y al uso frecuente de agua caliente, deja a las manos con poca humedad y desgasta la barrera de la piel; por su parte, las uñas se vuelven quebradizas y pierden flexibilidad; además, las cutículas se resecan y se defienden creciendo duras, formando los conocidos “padrastros”.
Por si fuera poco, el frío también hace que la circulación en las extremidades disminuya, provocando que las uñas reciban menos nutrientes y oxígeno, y que su crecimiento se ralentice, por lo que acaban todavía más débiles de lo que ya se encuentran. Es un deterioro en efecto dominó al cual se le debe poner un alto para que no continúe avanzando.
Signos de alerta
En las manos, persiste una textura áspera; asimismo, hay una pérdida de elasticidad que deriva en grietas en los nudillos, descamación o enrojecimiento en zonas sensibles a pesar de usar alguna crema regularmente. De hecho, quizá llegues a sentir que ningún producto hidrata lo suficiente.
En las uñas, igualmente se presenta la descamación, pero desde la punta, pérdida de brillo natural y la aparición de manchas blancas. Las que antes se caracterizaban por su resistencia, se doblan o parten al más mínimo roce, y, como ya señalamos, las cutículas pueden resecarse tanto que se abren o endurecen al punto de ser incómodas solo por manipularlas.

Rutina para uñas y manos saludables en invierno
Sigue estos consejos para que las manos secas y uñas quebradizas en invierno ya no sean un problema:
Paso 1: Limpieza
Procura que el agua no esté muy caliente, tampoco demasiado fría; luego, lávate las manos con un jabón sin alcohol ni fragancia intensa que contenga ingredientes calmantes e hidratantes, como avena.
Paso 2: Secado
Utiliza una toalla de algodón, evitando frotar. Si dejas que el agua se evapore sobre la piel, el frío puede intensificar la resequedad y dejar una sensación incómoda.
Paso 3: Hidratación
Aplica una crema con una fórmula que te beneficie durante el invierno, mejor si tiene, por ejemplo, manteca de karité, ceramidas, urea o aceites vegetales. No le temas a los productos con textura densa, en especial si tus manos lo requieren.
Paso 4: Cuidado para uñas y cutículas
Cada noche, dedica unos segundos a masajear la base de las uñas con un aceite, ya sea de jojoba o almendra, que, junto a la vitamina E, crean una excelente combinación que ayudará a mantenerlas flexibles, así como a favorecer la regeneración de la cutícula.
Paso 5: Recorte y limado de uñas
Primero, córtalas cuando estén limpias y secas; a continuación, dales una forma regular con una lima de grano fino, siempre en una sola dirección, para reducir el daño por fricción: hazlo sin picos, para impedir que se enganchen con algo, o bien, que se partan.
Paso 6: Protección diaria
Antes de salir, reaplica crema y, si el clima es muy seco, ponte unos guantes que te protejan del viento y las superficies frías. A la hora de realizar alguna tarea manual que involucre productos irritantes, también procura cubrirte las manos.
Paso 7: Alimentación
Consumir grasas saludables, proteínas, vitamina C y biotina apoya la regeneración celular y fortalece las uñas desde la raíz; frutos secos, aguacate, pescado azul, huevos y verduras de hoja verde aportan nutrientes esenciales.
Extra: ¿Acostumbras aplicarte barnices?
Entonces permite que tus uñas respiren al menos unos días; así evitarás el debilitamiento progresivo. En ese lapso, puedes afinar tu técnica y aprender a detalle cómo hacer una manicura profesional en casa, sumando tanto herramientas como esmaltes que no sean agresivos y formen parte de una estrategia de cuidado más consciente.
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Lo que (probablemente) estás haciendo mal
Empecemos por el agua caliente. Por más fuerte que sea la tentación de emplear agua caliente para lavarte las manos, abstente de hacerlo, pues, como ya lo explicamos casi al inicio del blog, vas a desgastar la barrera natural de grasa de tu piel, dejándola porosa y vulnerable.
Continuemos con el gel desinfectante. Está bien que lo utilices, solo compensa a tu piel de forma inmediata con una crema; de lo contrario, la sequedad se instalará no solo en tu piel, sino también alrededor de tus uñas.
Y hablando de uñas, un error común es declararle la guerra a las cutículas y cortarlas. ¿Es lo correcto? No, porque estarías eliminando un sello protector. La alternativa es sencilla: después de bañarte, empújalas con una toalla y aplícales aceite; eso bastará para que se vuelvan flexibles y se vean cuidadas.
Sigamos con otra equivocación: la acetona. Al igual que el gel, es válido que la uses, solo que, si se encuentra en tus posibilidades, altérnala con quitaesmaltes que no la incluyan. Por último, insistimos en que no salgas a la calle con las manos desnudas cuando las temperaturas están muy bajas, ya que el frío y el viento actúan como un imán que chupa toda la humedad de tu piel.
Mejores prácticas para cuidar uñas y manos en invierno
Ahora bien, ¿cómo hidratar las manos en invierno? Busca cremas con ingredientes como la glicerina y el ácido hialurónico (encargados de atraer y retener el agua en la piel) o la manteca de karité/cera de abeja, que crearán una capa protectora que selle esa hidratación.
Si tus uñas están quebradizas, ¡devuélveles la nutrición que están pidiendo! Hazlo con un aceite de cutículas que apliques a diario para activar la circulación y que recuperen tanto su flexibilidad como su brillo.
En casos de fragilidad extrema, apóyate en un fortalecedor con queratina o calcio, pero verifica que la fórmula no contenga tolueno, formaldehído ni alcanfor, debido a que estos elementos, a la larga, van a empeorar la resequedad y a debilitar aún más.
Consejo adicional: echa en tu bolsa una crema de manos en formato mini, incluso una lima que te pueda salvar de un susto provocado por un roce accidental.

Preguntas frecuentes sobre el cuidado de uñas y manos en invierno
- ¿Cuántas veces al día debo aplicar crema?
Depende de la exposición y la sequedad que presentes. Lo ideal es hacerlo después de cada lavado de manos y antes de dormir. Si estás mucho tiempo dentro de lugares con calefacción, reaplica según lo creas necesario.
- ¿Puedo usar mi crema facial para las manos?
Aunque sirve como plan B, lo mejor es que adquieras una que forme una barrera protectora en las manos, ya que estas se encuentran más expuestas que el rostro.
- ¿Qué pasa si me aplico aceite sobre las uñas pintadas?
No hay problema. El aceite para cutículas actúa en la piel alrededor de la uña y en la base. Incluso favorece el aspecto del esmalte al mantener la zona hidratada y prevenir que se levante por resequedad.
- ¿Es normal que las uñas crezcan más lento en invierno?
Sí: las bajas temperaturas pueden ralentizar el metabolismo celular y reducir la circulación, lo que hace que el crecimiento sea lento. Por eso, es importante que la zona se nutra y estimule para contrarrestar tal efecto.
- ¿Puedo usar guantes de plástico para dormir con crema?
No es lo más recomendable, dicho material no permite que la piel respire y puede generar sudoración, cosa que interferirá con la absorción. Los guantes de algodón, en cambio, son una opción cómoda y viable.
Practica hábitos que te reconforten
Regalate unos minutos al día que dediques al 100% al cuidado de tus uñas y manos en invierno, ya sea que solo les des mantenimiento o las arregles para ir a algún plan que te surja. En caso de que se te complique hacer una cita en el salón, quédate en casa y utiliza productos para el cuidado de las uñas como los diseñados por Creme Nails.
Nuestros esmaltes de gel veganos y cruelty-free destacan por una duración de hasta tres semanas, su secado rápido y la variedad de tonos disponibles, pero también por su formulación libre de químicos dañinos (HEMA, TPO, tolueno, formaldehído, DBP, xileno, alcanfor, plomo, parabenos, etc.).
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